Mi arte


Mi interés por el arte ha estado presente desde que era una niña: En el primer y segundo grado de escuela, fui a un conservatorio de Bellas Artes donde leer música no solo era obligatorio, sino que escoger diferentes tipos de arte era una opción para todas las tardes de 1 a 4 p. m. Viniendo de familias de fotógrafos, pintores, cineastas y músicos, era casi imposible que no corriera por mis venas la necesidad de expresarme por medio del arte. Cabe mencionar que mi tía Isabel siempre fue la creadora de los vestidos de mi infancia. Siempre tuve la espina de llegar a coser, bordar o tejer como ella, pero nunca lo hice. Lo dejé como un pendiente que tarde o temprano iba a tener que realizar.

Estudié Bellas Artes durante cinco años en la Academia Real de Bellas Artes de La Haya, donde me especialicé en pintura. Sin embargo, trabajar con collages fue siempre mi mayor interés. Hice varias exposiciones, pero nunca me dediqué al arte de manera profesional.


No fue hasta el verano del 2018 que me puse detrás de una máquina de coser, que descubrí mi pasión y afinidad por los textiles. Nunca pensé que pudiera dedicarme días enteros a una sola cosa hasta que comencé a coser y a crear con telas. Desde ese momento no he dejado de asistir a cursos de sastrería, y en esa exploración, poco a poco comencé a descubrir que mi pasión iba más hacia la manipulación y decoración de telas. Y en esa exploración he llegado a aprender técnicas de bordado, tapiz, tramado, aguja china o punch needle, y poco a poco a llevarme a querer buscar una educación más formal en el área. Así que en septiembre del 2020 comencé un bachillerato en arte textil que me tiene explorando por el momento la técnica de hacer tapices con máquinas de costura de todo tipo.

La idea es seguir explorando y aprendiendo muchas más técnicas y continuar este camino del arte visual mientras continúo escribiendo y trabajando con personas en sesiones grupales.